Muchos adultos que sospechan que podrían tener un diagnóstico de trastorno del espectro del autismo (TEA) se encuentran con procesos de evaluación lentos, poco claros o con criterios de derivación complejos. Esto suele generar frustración, incertidumbre y, en muchos casos, la pérdida de oportunidades de diagnóstico adecuado.
La investigación reciente indica que establecer vías diagnósticas más estructuradas, ágiles y eficientes es clave para reducir estas barreras. Un estudio llevado a cabo en el servicio de evaluación de adultos de West Yorkshire analizó casi mil derivaciones y demostró que un sistema de triaje clínico claro –basado en criterios objetivos y enfocados en necesidades– permite reducir el número de casos rechazados por falta de información y priorizar aquellos que realmente requieren una evaluación completa. Lo relevante es que ninguna persona con TEA quedó sin diagnóstico debido al triaje.
Este tipo de modelos también se están reforzando con el uso de tecnologías de soporte (telemedicina, plataformas digitales y herramientas de análisis clínico asistido), que facilitan el acceso a profesionales especializados, mejoran la calidad de la información recogida y reducen los tiempos de espera. Las actuales revisiones indican que, a pesar de los avances tecnológicos, sigue siendo necesario mantener una mirada global sobre la persona adulta, considerando aspectos como el contexto laboral, la salud mental y la historia evolutiva.
En el ámbito profesional y asistencial, estas evidencias refuerzan la importancia de disponer de circuitos claros y accesibles para la evaluación en adultos, de ofrecer información comprensible a las personas interesadas, y de garantizar que la comunicación y la devolución de resultados se hagan de una forma respetuosa, clara y ajustada a las suyas. Una buena selección y una vía bien definida permiten que los adultos no tengan que esperar meses o años para obtener un diagnóstico, y que la intervención posterior pueda planificarse con coherencia.
Todo apunta a un futuro en el que los procesos diagnósticos serán más rápidos, consistentes y centrados en la persona, lo que puede tener un impacto positivo en la salud mental, la calidad de vida y la planificación de apoyos a largo plazo.
¿Qué implicaciones tiene?
Las evidencias sobre vías diagnósticas más rápidas y eficientes muestran que este tipo de circuitos puede reducir notablemente la frustración y los tiempo de espera de las personas adultas que buscan una evaluación. Cuando el recorrido diagnóstico es más claro y los criterios de selección están bien definidos, la persona puede acceder antes a la valoración y disponer de información comprensible sobre el proceso, disminuyendo la angustia que a menudo acompaña a la incertidumbre. Además, estos modelos incrementan la probabilidad de que las personas que realmente necesitan un diagnóstico accedan a ella: un triaje bien estructurado reduce la posibilidad de que las demandas sean rechazadas de forma inadecuada y permite priorizar adecuadamente los casos con mayor probabilidad de TEA. Por último, estas vías también facilitan una mejor planificación de los recursos profesionales. Cuando los servicios cuentan con un sistema de evaluación eficiente, los equipos pueden distribuir mejor el tiempo y las derivaciones, coordinarse con salud mental o servicios sociales cuando es necesario, y garantizar una atención más coherente y ajustada a las necesidades de cada adulto.
Evidencia clave:
Un estudio realizado al servicio de adultos de West Yorkshire analizó 985 derivaciones y 185 casos aceptados. El triaje demostró ser seguro y eficiente: redujo el número de casos inadecuados por evaluación completa sin dejar sin diagnóstico a ninguna persona con TEA.
Referencia:
Hammond, N., et al. (2024). Improving Adult Autism Diagnóstico Pathways in West Yorkshire.
Journal of Clinical Medicine, 14(9), 2933.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40363963/
Una reciente revisión destaca el uso de nuevas tecnologías (telemedicina, IA, herramientas digitales) en el diagnóstico del TEA en adultos. A pesar del potencial, señala que todavía no existen biomarcadores definidos y que la calidad del proceso depende de un modelo integrado e interdisciplinario.
Referencia:
Saito, T., et al. (2025). Latest Clinical Frontiers Related to Autism Diagnostic Strategies. The Lancet Regional Health – Western Pacific.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11866554/
El marco del NHS England subraya la necesidad de vías diagnósticas estandarizadas, accesibles y coherentes, especialmente frente al aumento de demandas de evaluación en adultos.
Referencia:
NHS England. (2023). En National Framework to Deliver Improved Outcomes in All-age Autism Assessment Pathways.
https://www.england.nhs.uk/long-read/a-national-framework-to-deliver-improved-outcomes-in-all-age-autism-assessment-pathways-guidance-for-integrated-care-boards/