Las familias de personas adultas con trastorno del espectro del autismo (TEA) a menudo afrontan desafíos complejos relacionados con la autonomía, la convivencia, la gestión emocional y la toma de decisiones en etapas vitales clave. En los últimos años se han diseñado programas específicos para apoyar a estos cuidadores, que han mostrado resultados muy positivos. Intervenciones como el CAPS (Competence Approach to Parenting Skills) o el programa An Intervention Program for Families of Adults on the Autism Spectrum ofrecen herramientas para mejorar las habilidades parentales, reducir el estrés y aumentar la confianza en el rol de cuidador. Estas iniciativas ayudan a las familias a comprender mejor las necesidades de la persona adulta, a gestionar conductas difíciles ya establecer estrategias que favorezcan la convivencia y la independencia.
Además, ensayos clínicos recientes como Empower-Autism han demostrado que los programas psicosociales estructurados pueden mejorar significativamente el bienestar emocional y la salud mental de los cuidadores, a la vez que resultan económicamente sostenibles. En muchos casos, el impacto de estas intervenciones se traslada también al adulto con TEA: se han observado reducciones en conductas problemáticas, aumento de la autonomía y una mayor participación en actividades comunitarias. Estas evidencias confirman que cuidar a las familias no sólo mejora su día a día, sino que también contribuye positivamente al desarrollo y calidad de vida de la persona autista.
¿Qué implicaciones tiene?
Este tipo de programas proporciona herramientas concretas para acompañar mejor a la persona adulta, facilitando su autonomía y su desarrollo. También contribuye a reducir el riesgo de burnout en cuidadores, mejorando la salud emocional y la calidad de vida de toda la familia. Por último, estas intervenciones favorecen una mayor participación social y comunitaria del adulto con TEA, ampliando sus oportunidades laborales, sociales y de vida independiente.
Evidencia clave
Un estudio de Leung y colaboradores (2022) exploró el programa CAPS, orientado a desarrollar la competencia parental en familias de adultos con TEA. Los resultados mostraron incrementos en la autoeficacia de los cuidadores y mejora en la gestión de conductas difíciles.
Referencia:
Leung, C. N. W., Tsang, B., Huang, D. H., & Chan, R. W. S. (2022). Building Self-Efficacy en Parenting Adult Children With Autism Spectrum Disorder: En Inicial Investigation of Two-Pronged Approach in Role Competence. Frontiers in Psychology. https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2022.841264/full
El programa desarrollado por Tagavi (2024) para familias de adultos autistas evidenció mejoras en bienestar emocional, habilidades de comunicación y percepción de soporte parental, reforzando el valor de intervenciones centradas en el rol familiar.
Referencia:
Tagavi, DM (2024). An Intervention Program for Families of Adults on the Autism Spectrum. Journal of Contemporary Psychotherapy.
El ensayo clínico Empower-Autism (2025), realizado con un diseño de control aleatorizado, demostró que los programas psicosociales estructurados mejoran la salud mental y el bienestar familiar, siendo a la vez eficientes en términos de costes. También se observaron efectos positivos indirectos en la persona adulta con TEA, a mayor autonomía y menores conductas problemáticas.
Referencia:
Empower-Autism Trial Group. (2025). Clinical y coste-effectiveness de psychosocial intervention for families (Empower-Autism): Randomised Controlled Trial. eClinicalMedicine. https://www.thelancet.com/journals/eclinm/article/PIIS2589-5370(25)00403-1/fulltext