El acceso al sistema de salud sigue siendo un reto importante para muchas personas con trastorno del espectro del autismo (TEA), especialmente en la etapa adulta. Varios estudios han identificado que, más allá de las dificultades propias del sistema, existen barreras específicas que afectan de forma desproporcionada a las personas autistas. Un reciente estudio británico señala obstáculos como la falta de sensibilidad y formación del personal sanitario, la falta de adaptaciones en la comunicación, y el poco tiempo disponible para ajustar las consultas a las necesidades sensoriales o cognitivas de la persona. Además, muchos espacios clínicos generan incomodidad sensorial -luz intensa, ruido, espera imprevisible-, lo que puede dificultar aún más el acceso.
También se ha documentado que muchas personas autistas reportan sentirse juzgadas, no escuchadas o invalidas durante visitas médicas. Estas experiencias pueden conducir a una menor confianza en el sistema de salud y, en consecuencia, a aplazar o evitar importantes consultas. En algunos casos, problemas de salud física o mental quedan sin diagnosticar o reciben un tratamiento inadecuado porque los profesionales interpretan los síntomas únicamente a través del filtro del autismo. Todo ello contribuye a un círculo de desprotección que puede afectar a la calidad de vida ya la salud general de la persona y de su familia, que a menudo debe asumir un papel activo de defensa y mediación frente al sistema.
¿Qué implicaciones tiene?
Las barreras en el acceso al sistema sanitario pueden postergar o impedir diagnósticos de salud física o mental, lo que empeora el estado general y puede derivar en complicaciones graves. También genera estrés adicional a las familias, que a menudo deben reivindicar la atención adecuada y luchar contra la incomprensión profesional. Por último, las limitaciones del sistema sanitario afectan negativamente a la calidad de vida de las personas autistas, con consecuencias que impactan en el bienestar emocional, la salud y su participación social.
Evidencia clave
Un trabajo de Lu (2024) analiza las barreras que afrontan las personas autistas y sus familias para acceder a la atención sanitaria, destacando la carencia de adaptaciones, la poca sensibilidad profesional y las dificultades de comunicación como factores que dificultan diagnósticos y tratamientos adecuados.
Referencia:
Lu, J. (2024). Barriers to Healthcare Faced by Individuales With Autism Spectrum Disorder and their Families. Theses and Graduate Projects, 1622. Enlace directo: https://digitalcommons.liberty.edu/honors/1622/
Un estudio de Babalola y colaboradores (2024), publicado en el
Referencia:
Babalola, T., Sanguedolce, G., Dipper, L., & Botting, N. (2024). Barriers and Facilitators of Healthcare Access for Autistic Individuals. Journal of Autism and Developmental Disorders. Enlace directo: https://doi.org/10.1007/s10803-024-06325-6