El cuerpo también habla: regulación y seguridad en el autismo
Cada vez hay más interés en comprender cómo el cuerpo y el sistema nervioso influyen en el bienestar emocional de las personas con trastorno del espectro del autismo (TEA). Además, en los últimos años, diferentes enfoques terapéuticos orientados al cuerpo han empezado a generar interés en el ámbito clínico y de la salud mental. Sobre todo en relación con la regulación emocional, la percepción de seguridad y el impacto del estrés sostenido.
Estas aproximaciones parten de la idea de que muchas experiencias emocionales no se viven únicamente a nivel cognitivo, sino también corporal. Por ejemplo, algunas personas con autismo describen vivir con un sistema nervioso frecuentemente en alerta, con dificultades para identificar lo que sienten, relajarse después de una situación estresante o recuperar la sensación de calma y seguridad.
En este contexto, la regulación emocional es clave para el bienestar y la autonomía. Especialmente cuando las experiencias de estrés, sobrecarga sensorial o exigencia social se han acumulado durante años.
¿Qué son los enfoques somáticos?
Las terapias somáticas son enfoques que incorporan el cuerpo, las sensaciones físicas y el sistema nervioso dentro del proceso terapéutico. Además, algunas de estas aproximaciones trabajan aspectos como la respiración, la conciencia corporal, la interocepción, el movimiento o la percepción de seguridad física y emocional.
Uno de los modelos más conocidos es Somatic Experiencing (SE), desarrollado por Peter Levine. Este enfoque plantea que el sistema nervioso puede quedar “bloqueado” después de experiencias de estrés intenso o sostenido. Sin embargo, el objetivo no es revivir el trauma. Más bien, busca ayudar a la persona a desarrollar una mayor capacidad de regulación y sensación de seguridad corporal.
Este tipo de intervenciones no están diseñadas específicamente para el autismo, pero algunos profesionales consideran que pueden encajar con necesidades frecuentes en personas con autismo. Especialmente en relación con la regulación fisiológica, la conciencia emocional y la gestión del estrés.
Cuerpo, interocepción y autorregulación
La investigación reciente también está explorando el papel de la interocepción. Es decir, la capacidad de percibir las señales internas del cuerpo, como la tensión, el hambre, el cansancio o los cambios emocionales.
Diversos estudios sugieren que algunas personas con autismo pueden tener dificultades para identificar o interpretar estas sensaciones corporales. Como consecuència, esto puede afectar a la regulación emocional y hacer más difícil detectar cuándo el sistema nervioso está saturado o necesita descanso.
Por este motivo, algunas intervenciones basadas en el cuerpo también pueden favorecer la regulación emocional. Concretamente, ayudando a aumentar la conciencia corporal y la capacidad de autorregulación.
Además, la actividad física regular también puede tener un efecto regulador sobre el sistema nervioso. Especialmente cuando se combina con sensación de seguridad y bienestar corporal.
Un enfoque complementario
Los enfoques somáticos no sustituyen otras intervenciones psicológicas o educativas. Pero sí pueden actuar como un complemento dentro de un abordaje más amplio e individualizado.
En muchos casos, muchas personas adultas también se benefician de un acompañamiento individualizado, especialmente cuando necesitan comprender mejor su funcionamiento emocional y corporal.
Estas aproximaciones también pueden ayudar a desarrollar una mayor tolerancia emocional, reducir la hipervigilancia y mejorar la sensación de conexión con el propio cuerpo.
Aun así, la investigación sobre terapias somáticas y autismo todavía es limitada. Los estudios actuales son prometedores, pero todavía se necesitan más investigaciones específicas para comprender qué tipos de intervención pueden ser más útiles y en qué situaciones.
¿Qué implicaciones tiene?
Los enfoques orientados al cuerpo pueden ayudar a algunas personas con autismo a comprender mejor sus reacciones emocionales y fisiológicas.
También pueden aportar herramientas para detectar antes la sobrecarga, reducir el estrés y aumentar la sensación de seguridad corporal.
Además, estas intervenciones refuerzan una mirada más integrada sobre el bienestar emocional. Esto implica entender que cuerpo, emoción y sistema nervioso están profundamente conectados.
Finalmente, este tipo de aproximaciones pueden complementar otras formas de apoyo psicológico y contribuir a una mejor calidad de vida.
Evidencia clave
Kuhfuß y colaboradores (2021) revisaron la evidencia disponible sobre Somatic Experiencing y otras intervenciones orientadas al cuerpo, destacando su potencial para mejorar la regulación fisiológica y reducir síntomas relacionados con el estrés y el trauma.
Referencia
Kuhfuß, M., et al. (2021). Somatic Experiencing – Effectiveness and Key Mechanisms. Frontiers in Psychology.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8276649/
Nicholson (2025) analiza la relación entre interocepción, regulación emocional y salud mental, destacando la importancia de la conciencia corporal en procesos de autorregulación.
Referencia
Nicholson, T. (2025). Interoception and Emotional Regulation. Healthcare.
https://www.mdpi.com/2227-9032/13/11/1258
Diversas revisiones recientes también señalan que las intervenciones basadas en el cuerpo pueden tener un papel relevante en la regulación del sistema nervioso y en la mejora del bienestar emocional.
Referencia
Interoception and Mental Health: Recent Advances. ScienceDirect.
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2468749926000074