El microbioma como clave: una muestra de heces para diagnosticar

Microbioma y microbiota intestinal y autismo

El microbioma  o microbiota intestinal y el autismo es una de las líneas de investigación más activas en el estudio del trastorno del espectro del autismo (TEA). Diversos estudios recientes indican que la composición del microbioma intestinal —la comunidad de bacterias, hongos, virus y otros microorganismos que habitan el intestino— puede diferir notablemente entre niños con TEA y niños neurotípicos. Además, varios estudios sugieren que estas diferencias podrían actuar como biomarcadores útiles para identificar la condición. En muchos estudios, los terminos microbiota y microbioma intestinal se usan para descrivir el conjunto de microorganismos que habitan en el instestino.

Por tanto, comprender mejor la relación entre microbioma intestinal y autismo podría ayudar a mejorar la detección temprana y a entender mejor el desarrollo del TEA.

El microbioma como posible herramienta de diagnóstico

En uno de los estudios más amplios hasta ahora, con 1.627 niños de entre 1 y 13 años, se analizó la microbiota intestinal a partir de muestras de heces. Mediante algoritmos de aprendizaje automático, los investigadores observaron que se podía predecir el TEA con hasta un 82 % de precisión en niños menores de 4 años.

Este resultado ha generado un gran interés. De hecho, abre la posibilidad de desarrollar pruebas diagnósticas más rápidas y no invasivas. Por otro lado, podría facilitar el cribado en contextos donde el acceso a especialistas es limitado.

Actualmente, el diagnóstico de TEA suele requerir múltiples visitas, largas listas de espera y equipos multidisciplinares. Por ello, herramientas complementarias basadas en el microbioma podrían ayudar a agilizar los procesos de detección.

La relación entre intestino y neurodesarrollo

Esta línea de investigación también refuerza la importancia de considerar la dimensión intestinal en la atención a niños con TEA. El sistema digestivo y el cerebro están conectados a través del llamado eje intestino-cerebro, que influye en procesos inmunológicos, metabólicos y neurológicos.

Por este motivo, comprender mejor la relación entre microbioma intestinal y autismo puede ayudar a identificar señales de alerta y contextualizar determinadas conductas. Además, puede orientar recomendaciones relacionadas con la salud intestinal, como los hábitos alimentarios o la presencia de síntomas gastrointestinales.

Esta perspectiva también fomenta una mirada interdisciplinaria. En este contexto, la psicología puede trabajar junto con pediatría, gastroenterología y nutrición para comprender mejor el perfil global de cada niño y comunicar esta información a las familias de forma clara y ajustada.

¿Qué implicaciones tiene?

Estos hallazgos abren varias posibilidades. En primer lugar, podrían conducir a pruebas diagnósticas rápidas y no invasivas. El análisis de una muestra de heces podría ayudar a identificar indicadores de TEA en etapas tempranas.

En segundo lugar, este enfoque podría facilitar el cribado en zonas con pocos profesionales especializados. En contextos con falta de recursos, estas herramientas podrían ayudar a detectar casos que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos.

Finalmente, esta línea de investigación abre la puerta a nuevas preguntas sobre la relación entre alimentación, salud intestinal y autismo. En el futuro, esto podría contribuir al desarrollo de intervenciones complementarias relacionadas con la dieta o el microbioma.

Evidencia clave

En un artículo publicado por Wan et al. (2024), se analizó una muestra de 598 niños (273 con TEA y 325 controles). Mediante una combinación de marcadores microbianos se obtuvo un AUROC de 0,886 en la cohorte de descubrimiento y de 0,734 en una cohorte de validación independiente. Estos resultados muestran el potencial del microbioma como herramienta de cribado temprano.

Referencia

Wan, Y., et al. (2024).
Fecal microbial marker panel for aiding diagnosis of autism spectrum disorders.
Gut Microbes.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39468837/

Las revisiones de metaanálisis, como la de Anaclerio et al. (2024), indican que la disbiosis intestinal —alteraciones en la variedad o función de los microorganismos— es una de las líneas más estudiadas en la relación entre TEA y el eje intestino-cerebro.

Referencia

Anaclerio, F., et al. (2024).
Microbiota and Autism: A Review on Oral and Gut Microbiome in Children with Autism Spectrum Disorder.
Biomedicines, 12(12), 2686.
https://www.mdpi.com/2227-9059/12/12/2686

A pesar de la evidencia emergente, los expertos coinciden en que todavía se necesitan estudios más amplios y longitudinales antes de que estas pruebas puedan utilizarse como herramientas diagnósticas de rutina.

Referencia

The Guardian. (2024, July 8).
Autism could be diagnosed with stool sample, scientists say.
https://www.theguardian.com/science/article/2024/jul/08/autism-could-be-diagnosed-with-stool-sample-microbes-research